CAN RIBAS
Esta historia empieza en 1879.
Desde entonces, la familia Oliver Parellada estamos presentes en el mundo de la restauración. Siempre con la vocación de compartir las cosas buenas de la vida, porque estas son mucho mejores cuanta más gente las disfruta.
La combinación de la masía del siglo XV, las 23 ha de espacio natural, los dos amplios salones, un servicio exquisito y reconocido, y una gastronomía viva, vibrante y actual, hacen que hoy Can Ribas sea la culminación de un sueño que empezó hace varios siglos.-
entre bosques y espacios naturales
Una de las impresiones más reconfortantes, es cuando alguien nos visita por primera vez. A muchos les sorprende comprobar que a menos de media hora de Barcelona se respira esta tranquilidad.
Por eso observar los rostros de la gente que se va después de la primera visita, es uno de los mejores motivos para seguir trabajando con la vocación de compartir y hacer bien las cosas.
Es una calma difícil de describir, y mucho más aconsejable de vivir. Por ejemplo sentado a media tarde en un banco contemplando las vistas del Vallès, paseando entre árboles frutales y olivos, pisando la hierba recién cortada de los jardines, y en general disfrutando de todo el encanto del espacio que rodea la casa. -
Dos salones ABIERTOS
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Conscientes de este valor, en Can Ribas los espacios son diáfanos y abiertos, para que esta sensación se pueda percibir desde todos los rincones.
Así, en las dos salas granes no hay columnas, cuentan con acceso directo a los jardines y están rodeadas de una gran vidriera para poder disfrutar de las vistas en todo momento. Se trata de dos grandes salones de 360 m2 con capacidad para más de 300 personas y posibilidad de dividirlos en 3 partes cada uno. La arquitectura de los espacios permite que ni el amplio aforo ni la versatilidad de las salas sean obstáculos para asimilar todo el encanto del paraje.


Gastronomia viva.
En Can Ribas sabemos que el resultado final es la suma de muchas cosas. Y en la cocina es básico que los ingredientes sean los mejores, los más buenos, listos para ser cocinados.
Por eso controlamos la procedencia de las materias primas, escogemos con cuidado nuestros proveedores y cocinamos los platos tratando de preservar los sabores propios de cada ingrediente y sus propiedades. Se trata de poner atención en cada uno de los pasos previos a la presentación del plato para que llegue a la mesa al máximo de su potencial.
Este es el manifiesto con el que trabajamos en nuestra cocina. Y sólo así y con la máxima exigencia es posible conseguir el mejor resultado y una cocina de nivel, con personalidad propia. Una cocina que nos permita innovar con un pie en la tradición y mantener el prestigio alcanzado.
La pasión y el esfuerzo que ponemos en la selección de las materias primas, hacen que el huerto sea uno de los lugares más importantes de Can Ribas. Trabajamos la tierra con el respeto debido por los ingredientes. En el huerto cultivamos verduras y hortalizas de temporada, y controlamos el punto de maduración de cada una de las piezas para que lleguen al plato en su momento óptimo.
Además, este es un lugar muy especial donde es fácil sentirse a gusto observando cómo crecen los cultivos, y en contacto directo con la tierra, los orígenes y la manera de hacer de toda la vida. Un paseo por el huerto es un placer que no se puede describir con palabras.EL respeto por la tierra: nuestro huerto






